miércoles, 26 de enero de 2011

Yin Yoga. El cuerpo energético

Mas allá del cuerpo físico, un practicante de yoga tiene la percepción de otros dos cuerpos que lo rodean: el cuerpo astral y el cuerpo causal. El prana que es la energía vital que impregna todo el Universo, presente en el aire, en la comida, el agua y la luz del sol y que anima todas las formas vivientes, es el vínculo vital entre estos tres cuerpos y fluye través de los canales etéricos que se llaman Nadis. 

Nosotros los seres humanos captamos el prana en gran cantidad en el proceso respiratorio. En la práctica de las asanas y del pranayama los nadis se mantienen abiertos y fluídos, ayudando a mantener todo nuestro organismo con buena salud. 

Según la tradición del yoga tenemos cerca de 72.000 nadis que constituyen un tupido entretejido de canales psíquico-energéticos que se extienden por todo el cuerpo. El Dr. Hiroshi Motoyama de Japón ha investigado ampliamente el tema, llegando a la conclusión, de acuerdo con la descripción que hacen los textos de la tradición, de que los nadis parecen corresponder, en general, con los meridianos utilizados en la acupuntura. El nadi más importante se conoce como canal central y se relaciona con el sistema nervioso central (sushumna nadi); otros regulan toda la actividad cuerpo-mente, basándose en su conexión con las fosas nasales y los hemisferios cerebrales (ida y pingala nadis). 

Ida y pingala constituyen los dos polos de una misma energía. Ida parte del lado izquierdo de Muladhara chakra y asciende, atravesando los chakras, pasa por la fosa nasal izquierda, para terminar en Ajna chakra (centro del cerebro). Pingala, sigue el mismo camino, pero partiendo del lado derecho de Muladhara, llega a la fosa nasal derecha y termina en Ajna chakra, es decir, recorren y estimulan tanto el lado izquierdo (ida) y derecho (pingala) del cuerpo. La alternancia de la actividad respiratoria en las fosas nasales, crea armonía en todos los sistemas. Cuando prevalece el flujo en la fosa izquierda (ida), hay tendencia a que aparezca un estado de introversión, resultando un momento propicio para comenzar algún trabajo intelectual o creativo, y un tiempo menos favorable para emprender actividades que requieran de mucho esfuerzo físico. Por el contrario, si predomina el flujo respiratorio en la fosa derecha (pingala), se produce el efecto opuesto. 

En otro nivel, ida y pingala representan la fuerza mental y la fuerza vital que operan en todo el sistema cuerpo-mente. Ambas fuerzas están íntimamente relacionadas, de manera que el prana influye en la mente y la mente influye en el prana. El prana existe en dos formas energéticas, positiva y negativa, en este último caso se conoce como apana. El prana tiene el impulso a moverse arriba mientras el apana sigue la dirección opuesta. Cuando se iguala el flujo respiratorio en ambas fosas nasales, en forma natural o por la práctica del yoga y el prana y apana se unen   en el chakra Muladhara, la energía espiritual (kundalini) puede ser despertada y dirigida a través de Sushumna (canal energético de la columna), hacia el cerebro donde se estimulan así áreas dormidas del cerebro para remontarse a niveles de conciencia superior. En el Sushumna están dispuestos seis de los siete chakras (centros de energía del cuerpo astral) encontrándose el séptimo en la cabeza. 

La palabra chakra significa círculo o rueda, aunque en este contexto, es más adecuado definirlos como vórtices o remolinos de "conciencia-energía", que enlazan las distintas envolturas del ser humano. Los chakras generan, acumulan, transforman y distribuyen la energía, siendo también puertas de intercambio entre el hombre y el macrocosmos. Tienen una total vinculación con el cuerpo físico, ya que los principales chakras están asociados, con los plexos nerviosos y glándulas endocrinas más importantes. En esta relación, se basan algunas prácticas del yoga, para estimular dichos chakras. Los chakras pueden activarse de dos formas: llevando mentalmente el prana a su localización (u órgano físico relacionado) o concentrando la mente en su lugar de ubicación y en su forma. Cada chakra está relacionado con un determinado nivel de conciencia, abarcando de los aspectos más burdos y de subsistencia, a las cualidades más sutiles de la conciencia creativa, intuitiva y racional. Los yoguis han representado los chakras tradicionalmente con mandalas o diagramas pictóricos, que incluyen sus características más importantes y reflejan el efecto que produce su visualización durante los estados meditativos.

El mandala o dibujo del chakra, expresa simbólicamente, sus elementos: el color, los pétalos de la flor (loto), la forma geométrica, la vibración sonora y otros símbolos. Cuando la energía kundalini pasa través de los diversos chakras, se llega a diferente estados de conciencia y al llegar al Sahasrara (chakra superior), el practicante de yoga vivencia el Samadhi; que es un nivel de conciencia mas allá del tiempo, del espacio y de la causalidad.


Claves del Yoga - Danilo Hernández - Maestro de Yoga del Bihar School of Yoga
Il Libro dello Yoga - Centro Yoga Sivananda - Lyra libri

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