lunes, 9 de enero de 2012

El yoga tiene principio, pero no final

Yoga es exploración. Las posturas no son estáticas, sino un diálogo constante con tu cuerpo que cambia todos los días. Yoga no es un medio para lograr un resultado como flexibilidad o salud sino un recorrido de por vida para profundizar la ¨inteligencia¨ de nuestro cuerpo –parafraseando al Maestro Iyengar-.

Si hubieran aprendido yoga miles de años atrás, hubiera sido a fuerza de prueba y error, obteniendo conocimiento de sutiles alineamientos del cuerpo, permaneciendo horas en una postura. El yoga se aprende quedándonos un largo tiempo en cada postura. No hay otro camino. Aún cuando como practicantes modernos tenemos el lujo de profesores que explican la alineación correcta para evitarnos tener que descubrirla por nuestra cuenta. El beneficio del yoga se obtiene practicando todos los días, consistentemente, a lo largo de los años. Toma tu práctica como un momento de renovación y exploración, no un momento para progresar hacia la flexibilidad. El progreso viene en pequeñas dosis y grandes mesetas. Practica diariamente sin prestar demasiada atención a cuánto progreso estás haciendo.

En cada asana, nuestra meta es trabajar hacia un poquito de esfuerzo sin demasiado esfuerzo. Esto llega en parte a través del alineamiento correcto permitiendo que nuestro cuerpo se soporte mejor y más a sí mismo sobre su estructura esquelética más que a través del esfuerzo muscular. Y también mediante una memoria somática obtenida por repetición. Es bueno preguntarse siempre dónde estoy sosteniendo un asana con esfuerzo muscular que puedo evitar y aun así sostener la postura intacta. Eliminen el esfuerzo físico innecesario. No estén estáticos en un asana. Sientan donde están y hagan algo. Constantemente sientan donde están sus límites y traten de empujarlos suavemente un poquito. En cada postura, sigan buscando un lugar de mejor y menor esfuerzo.

Todos los cuerpos son diferentes. Algunos siempre serán menos flexibles que otros. La menor flexibilidad no impide que una persona se transforme en un practicante avanzado. Las flexibilidades más importantes son la mental y la emocional. Físicamente, la pregunta es, puedo realizar las acciones necesarias y alineamientos que me permitan respirar en el asana y realizarla gradualmente con menor esfuerzo? El yoga es no-competitivo. No hay razón para competir con otros, y no tiene ningún sentido competir con uno mismo. Cada día serás diferente en tu práctica con respecto a muchos factores como flexibilidad, concentración, conciencia y niveles de energía. Si empezaste yoga hace un año atrás y te encuentras virtualmente en la misma situación de cuando empezaste en determinado asana, pero si te sientes más cómodo hoy en esa postura que cuando comenzaste, entonces has progresado. Todos tienen limitaciones, aún cuando a nuestros ojos parecerieran estar haciendo posturas perfectas. Tu práctica personal debe enfocarse en acortar tu lista de limitaciones, independientemente de las listas ajenas. Recuerda que en yoga, un centímetro es una distancia muy larga. A veces toma años moverse un centímetro. Todos vivimos en una pequeña cajita que se llama ¨cuerpo¨. Cuan contraídos están nuestros cuádriceps o gemelos es solo un lado de la cajita. Tu práctica te permite empujar un poquito todos los lados de la cajita para poder vivir más libre, con un sentimiento de mayor tranquilidad que nos da vivir en una cajita más grande todos los días. Los asanas están diseñados para brindar un efecto físico y mental y el efecto no depende de cuánto podes doblarte en Pascimottanansa o de si poder tocarte la punta de los pies en Uttananasana. Cuando practicas yoga, en algún lugar del camino te vas a tocar los pies, pero eso es solamente un punto arbitrario en toda una vida de haber podido empujar un poquito el borde de la cajita, y no se considera realmente una meta a lograr o algo significativo. El aspecto importante de la práctica del yoga es recibir los beneficios de los asanas en pequeñas dosis cotidianas a lo largo de los años.

El mero contorsionismo no es yoga si se realiza sin extender la inteligencia hacia cada parte y superficie del cuerpo, o si carece de un aspecto espiritual. Lo que hace al yoga no es tanto ¨qué¨ hacemos sino ¨cómo¨ lo hacemos y cuál es el efecto resultante.

Nunca corras hacia la profundidad de la postura de inmediato. Muévete despacio y gradualmente hacia tu postura más profunda. A medida que te mueves en el asana, siente el primer punto de tensión o límite al que has llegado. Detente ahí, y relájate en ese límite. Clarifica tu postura y espera a las sensaciones de estiramiento, dolor, o tensión hasta que de alguna manera se hayan aliviado. Entonces podrás moverte nuevamente hasta encontrar otro límite. Detente una vez más, respira. Repite el proceso una y otra vez hasta llegar al último límite de ese día en esa postura, una vez que las sensaciones de tensión ya no desaparezcan luego de una espera razonable.

Una vez que has realizado todos los ajustes y acciones que sabes en un asana, entonces la práctica de ese asana COMIENZA. Debes permanecer en la postura por un período de tiempo antes de salir, permitiéndole a ese límite que se ablande. Resiste la tentación de salir de la postura cuando hayas terminado de realizar los ajustes. Sostiene la postura y esperen a esa indicación interna que te indica el momento de salir de la postura. No existe una postura final o limite último. Siempre aparecerán nuevos límites.

Permanece en cada asana tanto como te sientas integrado, sólido, hasta sublime. Y sólo entonces muévete hacia otra postura cuando esa cualidad desaparezca. Esto no quiere decir que abandones temprano porque el asana es difícil o incómoda, sino que no permanezcas innecesariamente un largo tiempo en la postura en la cual ya has perdido la atención somática o que ya no pueden extender su inteligencia a cada parte del cuerpo de una manera clara y pareja.

Geeta Iyengar

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